domingo, 14 de marzo de 2021

Tres semanas

Ha pasado una semana ya desde que su abuela murió... Y ha sido la semana más rara. Le cuesta describir lo que siente, hay una especie de vacío en su interior. Ya casi ni lágrimas le salen, de hecho eso le ha puesto a pensar... ¿Por qué no ha llorado más? ¿Ya se le acabaron las lágrimas? ¿Por qué este proceso no está siendo como el anterior? si en ese entonces lloraba casi todos los días.. 

No llora mucho, pero se siente incompleta, siente un hueco dentro. Todavía no asimila del todo que esto esté pasando, que su abuela del alma se haya ido. Su relación con Dios aún no se recupera.

Ella asume que tendrá que acostumbrarse a sentirse un poco rota hasta que muera.

Recuerda las expresiones de su abuela, las conversaciones... Las videollamadas, las palabras de cariño, y suspira. Pensó que su abuela viviría más tiempo y no entiende por qué esto tuvo que pasarle a su abuela, que a duras penas salía a la calle y que siempre se ponía su tapabocas antes de salir de casa. Sabe que pierde tiempo y energía tratando de entender esto... Pero no lo puede evitar.

Se pregunta si acaso se ha vuelto un robot y es por eso que no llora... Así que recibe las pocas lágrimas que derrama con los brazos abiertos.

No entiende cómo se supone que debe seguir viviendo sin el amor de su abuela, sin su comida, sin escuchar su risa... Ya lleva tres semanas haciéndolo... Tal vez eso explica el vacío que siente adentro. 

domingo, 7 de marzo de 2021

Se llegó el día

Llegó ese día que más temía. Uno sabe que todos nos vamos a morir, ¿no? Usted y yo algún día nos vamos a morir, pero uno NUNCA NUNCA NUNCA está preparado para cuando la muerte llega a la puerta. Me imaginaba, ¿qué tal que mi abuela viva más de 90 años como mi bisabuelo y alcance a conocer bisnietos? Me duele mucho mucho la manera en la que se fue, porque otra vez no nos pudimos despedir, porque ahora sí ya sentimos que se nos fue la niñez... pero trato de quedarme con lo más bello de ella. Primero, hay que decir que era la persona con el corazón más grande que conocí. Tan fuerte, tan valiente. Tan consentidora con sus nietos. Y ni qué decir de los recuerdos que me quedan. La manera en que yo siempre lloraba y lloraba cuando volvía a mi casa después de pasar vacaciones con ella porque quería quedarme con mi abuela. De mis recuerdos más lindos de cuando niña son cuando la acompañaba a hacer mercado siempre que podía.... Ni sé por qué pero me encantaba ir con ella, acompañarla a hacer fila en el banco cuando le pagaban su pensión.... Su risa cuando contaba algo que le parecía muy chistoso, casi ni podía respirar... Cómo le cambiaba el tono de voz cuando nosotros pasábamos al teléfono. Cuando la llamaba a preguntarle si me podía quedar en su casa porque tenía que madrugar mucho al día siguiente en el trabajo, siempre me decía 'claro!' y se levantaba temprano a prepararme el desayuno. O cuando me decía "tápese bien que acá hace frío".... La manera en la que la abracé este 31 de diciembre que pasó porque estaba muy agradecida de tenerla en mi vida. De tener todavía a una abuela. Haber pasado mi último cumpleaños con ella. Me preparó lo que quería y hasta me dio postre. Hablamos y hablamos. Mis mejores cumpleaños siempre eran los que pasaba con ella. En fin, podría seguir y seguir... Sé que ya no me escuchas, pero igual te digo: gracias abuela por todo todo todo. Dios o el Universo o lo que sea nos prestó las mejores abuelas. Perdón por no haber sido una mejor nieta. Espero que pronto nos podamos reunir, que me presentes a mi abuelo y que por favor, acompañes a mi abuela Mariela. Te amo y te amaré por siempre. Ojalá lo hayas sabido. 

jueves, 31 de diciembre de 2020

Adiós y gracias, 2020


¿Soy la única que quiere evitar los posts en los que todos hablan de tooodo lo que alcanzaron este año? No creo, honestamente. No me malinterpreten, me alegra que hayan hecho cosas y alcanzado metas, pero para algunos de nosotros no es mucho lo que hay por resaltar. Cuando se pierde a quien más quieres no se puede decir que ha sido un buen año. Por eso en esta ocasión, más que hacer un balance, lo que sí quiero es dedicar esta publicación a todo por lo que estoy agradecida, en medio de todo. 

domingo, 9 de agosto de 2020

Adiós, mamá señora

Hoy se nos fue mi abuela. No puedo explicar cuánto dolor siento, aunque siendo honesta también siento alivio, porque mi abuela sufrió mucho, especialmente en los últimos años de su vida. No puedo decir que presentía que esto iba a pasar, como usualmente sucede, pero sí sé que ayer me sentía atemorizada. Le pedía a Dios que si la sacaba de esta, saliera bien, pero sentía mucho miedo. Tal vez hasta ayer fui consciente de que la posibilidad de que mi abuela muriera era muy real. Sonó el teléfono de mi papá por la noche y sentí un vacío en el estómago. El corazón se me aceleró. Cuando él saludó a mi tío, volví a respirar. No quería dormir, le pedía a Dios lo mismo una y otra vez. Parecía disco rayado. Pero también le pedí que por favor le dieran el cuidado que necesitaba, la atención que requería. No recuerdo si me despertó el llanto de mi mamá, sobre las 5 de la mañana, pero en ese momento supe que mi mamá señora se había ido. Así me decía ella a veces. 


Como dije antes, sentí alivio. Quienes conocen de su vida, saben que desde pequeña le tocó muy duro. Uno tras otro le llegaban los obstáculos, pero ella volvía y se levantaba, con su hijo. Por eso, ya al final solo pedíamos a Dios que no la dejara sufrir más. 


Hace año y medio, más o menos, casi se nos va. Desde ese momento sentí que debíamos aprovechar ese tiempo extra que se nos había concedido. Entonces, todos los domingos la llevábamos al parque, para que tomara el sol y se tomara algo mientras nos contaba los chismes del hogar y sus historias. Creo que el último cumpleaños que le celebramos, en diciembre, lo pasó contenta. Espero, realmente, que así haya sido. Fuimos a saludarla ese viernes. Recuerdo la rabia que sentí hacia mi jefa porque justo ese día me hizo quedar hasta tarde en el trabajo. Sin embargo, al final mi abuela me esperó y le pudimos cantar y comimos pastel parados alrededor de su cama. Luego el domingo le llevamos una torta para cantarle con todos los abuelos. Dijo que el pastel estaba rico y nos agradeció. De eso me acuerdo.


Hoy me embarga el dolor porque se va nuestra nana, que le sirvió de apoyo a mis papás mientras ellos trabajaban. Nos cuidó, nos cocinó, nos lavó la ropa, nos la remendó. Peleó con nosotros. Jugó con nosotros. Le gustaba regalarnos pijamas. 


Me embarga el dolor porque no nos pudimos despedir de ella, porque llevábamos meses sin verla y sé que se debió sentir sola, o que ya no la queríamos visitar más. Lloro al recordar cuando en las videollamadas nos preguntaba si ese domingo íbamos a ir a verla. 

Lloro porque son muchos los remordimientos con los que viviré.


A veces pienso: 'ojalá esto fuera una pesadilla', pero la verdad es que ella ya estaba cansada. Y prefiero pensar que ya no está sufriendo más.


Gracias abuela por haber sido el soporte que fuiste para esta familia. Por haber contribuido tanto en nuestra crianza. Por enseñarme a sentir lo que es el amor incondicional. No puedo explicar lo que sentía cuando veía cómo los roles se habían invertido y ahora era yo quien te consolaba o te bañaba. Gracias por haber luchado hace año y medio y por habernos regalado más tiempo. Siento que tu cuerpo se rendía, pero tu alma y tu espíritu luchaban. Sé que no fuimos los mejores, pero espero que hayas sabido que tratamos que hacer lo que mejor podíamos dentro de nuestras capacidades.


Espero que muy en el fondo de tu corazón hayas sabido que te amamos con todo el corazón. Que me rompió el corazón que ya no vivieras con nosotros. Que sentí que te habíamos fallado, pero que traté de estar ahí lo más que pude. Para ti y para mi papá. A pesar de que nuestra relación no era muy buena, tú y mi abuela Nata son todo para mí. 


Espero que ahora puedas caminar y caminar, como lo hacías antes. Y que puedas tomar muchas flores de los jardines que te encuentres. Espero que en el camino nos volvamos a ver, mi mamá señora, para poder abrazarte y decirte lo mucho que te amo. 

sábado, 2 de mayo de 2020

Today, everything looks bleak

Today, the weather is gloomy and even as light comes through, it does little to lighten my heart.

Today, I can't find it in me to care. I know it won't always be dark but today I just don't care.

I am filled with regret for all the things I didn't do. All the places I wanted to visit but didn't. All the excuses I made.

Today, it feels like I'm just looking for the pieces to fill the day, like when you're doing a crossword and you're trying to find the word that fits the number of boxes you're given.... Only here there is no clue, we are all just trying as we go, day by day.

More often than not I find myself wishing I could fast forward, but I don't even know to what time.

Today, the dark suffocates.

I know it won't always feel like this. I must hold onto this. I will not let it go.

miércoles, 1 de enero de 2020

Books I loved in 2019

Hello hello! It's me, I was wondering if after all...

This time you'd still like to read my posts.

Let me start by wishing you all a happy new year! I wanted to talk about some of the books I read in 2019. I started to think about the books I read and which ones were my faves and I realized I discovered a genre I hadn't really read before and most of my fave reads this year belong to it.


domingo, 27 de octubre de 2019

Hoy me voy a dormir feliz


En medio de las lágrimas escribo esto. Pero antes de empezar, creo que es necesario un poco de contexto. Hoy, Claudia López fue elegida como la alcaldesa de Bogotá. 
Por eso, hoy estoy conmovida y emocionada de ver, por primera vez, a una mujer como alcaldesa de mi ciudad. Me emociono por todas las mujeres, jóvenes y niñas que sueñan a lo grande y que han escuchado expresiones por el estilo de: "Una mujer nunca va a llegar hasta allá". Me emociono porque ahora van a tener un modelo a seguir y van a ver que sí, que se puede llegar hasta allá, e incluso más lejos. Me emociona ver en ese cargo además de una mujer, a una feminista, a una mujer diversa. A una mujer que no nació con un apellido Santos, Uribe o Galán. Una mujer de clase media. Me conmueve saber lo que es sentirme representada.

Obviamente hay cosas de ella que no me encantan, pero prefiero quedarme con lo que nos une. Obviamente sé que hay muchísimo por cambiar, pero creo que este es un muy buen paso. Siento que es un respiro, algo necesitado.

Además, hoy fui jurado de votación. Me voy a dormir satisfecha, sintiendo que cumplí con mi deber.

Por esto, hoy me voy a dormir feliz.